jueves, 10 de marzo de 2011

Agua, perfume y ADN

Últimamente sentía que el sexo era como sumergirse en una piscina. De agua tibia, corriente, donde al mover los brazos  y mantener el equilibrio con sus piernas, desnuda, crearía corrientes ligeras que le rozaban la piel, cada poro, cada esquina, cada rincón supuestamente inaccesible de su cuerpo, al mismo ritmo, con la misma presión...precisión.
Rodeada de agua, Hombre Pez.
Cuerpo líquido y con colonia, oloroso rastro a la altura del ombligo.
Y tu ADN.

3 comentarios:

Beauséant dijo...

lo malo es cuando empieza a sentir que se ahoga y que, en el fondo, le gustaría estar en otra parte con más tierra firme alrededor...

Viuda Dehombrepez dijo...

O rodeado de "otras aguas"....

Beauséant dijo...

me has leído entre líneas perfectamente ;)